16 abr. 2010

LLAMADO DEL GOBIERNO COLOMBIANO NO ALTERÓ LA FRONTERA

Tomado del Diario La Opinión.



El jueves la frontera estuvo tranquila y el flujo de personas y vehículos a uno y otro lado no fue distinto al de otros días.

El cruce por los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, que une a Norte de Santander y Táchira,  no fue complicado. Solo unos minutos bastaron para ganar suelo venezolano, así como para el regreso. 

Colombianos que iban para San Antonio, San Cristóbal o Ureña, que fueron consultados, manifestaron que no conocían de la advertencia de la Cancillería de no viajar a Venezuela.

Muchos manifestaron sorpresa, otros no le dieron importancia y continuaron hacia el vecino país, apremiados por la hora.

Algunos, que no quisieron identificarse, se manifestaron en contra de la medida, coincidiendo en que los habitantes de la frontera son los que sufren las consecuencias por las decisiones que se toman en Caracas o Bogotá. 

En las poblaciones fronterizas de San Antonio y Ureña la situación también fue de tranquilidad, con las personas dedicadas a diferentes actividades, entre ellas atender los negocios donde adquieren diferentes productos los habitantes de Norte de Santander que a diario cruzan la frontera.

Lo mismo se vio en las estaciones de gasolina nacionales o en las internacionales, que a diario registran interminables colas.

El llamado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia,  no tuvo una repercusión inmediata en la frontera, según lo observado.

En un hecho sin precedentes el gobierno colombiano advirtió a los ciudadanos sobre los riesgos de viajar a Venezuela, recomendando “tener particular cuidado a la hora de desplazarse hacia ese destino como consecuencia de las situaciones recientes que han afectado a connacionales en ese país”.

La nota del Canciller Jaime Bermúdez da instrucciones a los diplomáticos colombianos para que se abstengan de participar de reuniones sociales de Venezuela.

El cónsul de Colombia en San Antonio del Táchira, Carlos Alberto Barros Mattos, evitó hablar sobre el tema al considerar que es de manejo exclusivo de la Cancillería.

Dijo que la misión consular vela porque a los connacionales se les de un trato digno en suelo venezolano y porque se les brinde la oportunidad de estar sin inconvenientes en las poblaciones fronterizas, hasta el punto de control de Peracal, en el municipio Bolívar.  

Los habitantes de Cúcuta, Villa del Rosario y otras localidades del área metropolitana, pasan  a diario a  Ureña y San Antonio a trabajar, hacer  compras, buscar atención médica o visitar  familiares y amigos, sin requerir para ello un documento especial.

Para viajar a San Cristóbal capital del Táchira y otras poblaciones del estado  en plan de turismo, el Consulado General de Venezuela en Cúcuta expide un permiso fronterizo. Los que quieren viajar hacia otros destinos de Venezuela deben diligenciar la visa de turismo, trabajo, negocios o estudio, según sea la necesidad del solicitante. 

El Consulado de Colombia en San Antonio expide el pasaporte colombiano fronterizo, requisito que exige la misión venezolana en Cúcuta para otorgar la visa, además de otros documentos.

El cónsul colombiano Carlos Alberto Barros explicó que diariamente atienden por concepto de pasaportes 100 personas diarias, por registro civil otro tanto y por visas de extranjeros que van a entrar a Colombia igual número, además de autenticaciones. Pidió a los colombianos que no tengan la visa o el permiso para viajar a San Cristóbal o otros estados venezolanos, que se abstengan de hacerlo “porque ninguno puede estar indocumentado en otro país y sin la respectiva autorización de ese gobierno”. 

El Cónsul dijo que los compatriotas tienen la idea equivocada de que con el pasaporte pueden permanecer al interior de Venezuela “lo que es falso porque el pasaporte es un documento más de identidad que tendrían los colombianos en el exterior, pero que no les da ningún derecho si no está visado por el consulado de Venezuela en Cúcuta”. 

El Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), sella en promedio la visa y permisos fronterizos de 100 colombianos en tránsito hacia Venezuela, en el Centro Nacional de Atención en Fronteras (Cenaf), en la entrada al puente internacional Simón Bolívar. 

Los gremios de los dos países calculan que por los puentes binacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, cruzan a diario 30.000 personas del área metropolitana de Cúcuta que trabajan en San Antonio y Ureña en las diferentes empresas, sin contar los trabajadores informales que se dedican al contrabando, los estudiantes que asisten a planteles educativos en uno u otro país y las personas que viajan al interior de Venezuela con diferentes propósitos, cifra que supera las 80.000 personas.

No cerrar la puerta 


El presidente del Concejo de San Antonio del Táchira, Gerardo Burgos, dijo que reciben con sorpresa la posición de la Cancillería de Colombia, avalada por el Ministro de Defensa Gabriel Silva, “que sirve para generar diferencias y discordias entre los pueblos de dos naciones que por muchos años han convivido en paz”.

Agregó que en la frontera venezolana y en los demás estados la persecución que existe es contra los flagelos que son comunes a las dos naciones como el narcotráfico, el hampa común y demás delitos y no a las personas de bien o por la nacionalidad.

Agregó que el intercambio comercial entre Venezuela y Colombia estuvo en crecimiento desde 1998, cuando superó los 1.600 millones de dólares, con la balanza favorable a Colombia, y que se acrecentó  en 2008 a casi 10.000 millones de dólares, lo que habla bien de las relaciones económicas binacionales, y que denota además una sana convivencia entre los pueblos. 

“En la actualidad el cambio de la moneda favorece a los  colombianos que vienen a comprar bienes y servicios, incluida la atención médica. Si eso se puede llamar persecución, con los beneficios que se les ofrecen, sería bueno que explicaran los ministros, por qué están tomando la determinación de que los hermanos colombianos se cierren la puerta de Venezuela, cosa que nosotros nunca vamos a hacer”.